¿SABE USTED LEER?

Recomendaciones para realizar una lectura comprensiva

 

El concepto de leer

La comprensión lectora goza actualmente del estatus de destreza que debe ser entrenada como tal y no solo ser usada como pretexto para introducir un tema, o trabajar un aspecto funcional, gramatical o pragmático de la lengua.

 

A nuestras y nuestros alumnos les aconsejamos que lean fuera del aula; para ello disponen principalmente de lecturas graduadas, revistas, periódicos y literatura.

 

 

 

 Pero, ¿qué significa leer?

De manera sencilla “leer es comprender un texto”. La complejidad se hace patente al intentar explicitar lo que se entiende por “comprender”; “comprender es entender algo en su totalidad no a medias ni con ambigüedades o vacíos”. 

La lectura es una actividad personalizada y un proceso activo en la que intervienen el/la lector/a y el texto alimentándose el uno al otro. La relación que se establece entre ambos es clave, porque la efectividad de la lectura depende de esta relación. De manera muy general, se puede decir que el texto presenta informaciones que el lector descodificará, comparará con su conocimiento previo del tema y a las que añadirá la información remática. La comprensión del texto puede fallar en alguno de estos estadios, por ejemplo, si el texto es demasiado específico en una materia que el lector no domina, tendrá problemas para comprenderlo porque no posee esquemas en los que engarzar la nueva información.

 

La idea de que la comprensión lectora se basa en activar informaciones de cualquier campo ya adquiridas con lo que leemos, o dicho de otra manera, interaccionar entre lo que ya sabemos y lo nuevo que nos dice el texto, se consolida como fundamental para definir la lectura. En otros términos, se está defendiendo la importancia de la deducción en el proceso lector.

 

Muchas veces no puede hablarse de una comprensión total o falta total de comprensión. La mayoría de las veces es una comprensión parcial, determinada por las limitaciones del lector/a o por los mismos objetivos y expectativas que éste/a se haya propuesto.

 

Dependiendo del objetivo de nuestra lectura, necesitaremos entender el texto en mayor o menor profundidad. Por eso existe una clasificación de tipos y modelos de lectura que pasamos a mostrar brevemente.

 

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TIPOS Y MODELOS DE LECTURA

En los tipos de lectura se distingue tradicionalmente el “skimming”, llamado en castellano “lectura global” y el “scanning”, lectura selectiva. En la lectura global echamos un vistazo a la página, al formato, al diseño gráfico, a los caracteres importantes y así nos hacemos una idea de lo que trata el texto.

En la lectura selectiva, nuestros ojos funcionan como un escáner que busca informaciones concretas.

Un tercer tipo de lectura es la “detallada”, en la que todo el texto es importante. Solemos leer así, por ejemplo, instrucciones.

Finalmente, la lectura "analítica" es la que realizamos cuando, valga la redundancia, queremos analizar, examinar el texto, quizás para estudiarlo.

 

Así, la o el lector que se ha acercado a este artículo con la intención de ver si puede ser de su interés, le habrá echado un vistazo por encima, habrá leído los subtítulos, la lectura de los párrafos habrá sido en diagonal, por lo cual podemos afirmar que habrá efectuado una lectura global.

 

Por otra parte, el lector que ha buscado una información concreta, por ejemplo, la definición de los tipos de lectura, habrá buscado esta información, seguramente basándose en palabras claves, hasta topar con ella. Éste ha hecho una lectura selectiva.

 

Rara vez alguien necesita efectuar una lectura detallada del texto, porque no cada frase es importante.

 

Y finalmente, ese lector o lectora a quien le parece interesante el tema de la comprensión lectora y desea adquirir conocimientos básicos, puede que piense que este artículo se los proporcione, por lo que decida realizar una lectura analítica.

 

 

MODELOS DE LECTURA

Son tres los modelos de lectura que se distinguen. Dos son unidireccionales, el modelo “bottom-up” o de procesamiento ascendente, el “top-down” o de procesamiento descendente y el tercero que es bidireccional y se llama el modelo interactivo o teoría de los esquemas.

 

El modelo de procesamiento ascendente defiende que la lectura es un proceso que parte de la descodificación de las unidades lingüísticas individuales más pequeñas a las más grandes. Es decir, de los fonemas a los grafemas, de estos a las palabras y así hasta llegar a elementos de rango superior como la frase, el párrafo y el texto. De esta manera se considera que si el lector es capaz de entender las palabras, automáticamente entenderá el texto. En este modelo la comprensión lectora se entiende como un proceso guiado exclusivamente por el contenido explícito y los aspectos formales presentes en el texto. Sin embargo, sucede con frecuencia que sabemos descifrar cada una de las palabras que componen el texto y, sin embargo, no somos capaces de comprender su sentido.

 

El modelo de procesamiento descendente se basa en la elaboración de predicciones sobre el texto basándose en el conocimiento de mundo del lector, así al leer, éste confirma o refuta sus predicciones.

 

La diferencia entre estos dos primeros modelos estriba en que en el primer caso el camino se centra en el texto, en el segundo en el lector; en el primero se dificulta la aprehensión global del texto –el significado de un texto no es el de cada uno de sus componentes-, y en el segundo, el texto está a merced de la interpretación subjetiva de cada lector.

 

El tercer modelo es el llamado modelo interactivo (Teoría de los Esquemas). Las informaciones nuevas, los conceptos nuevos, las ideas nuevas, solo tendrán significado si se pueden relacionar con algo que el individuo ya conoce. En esto se basa la teoría de los esquemas.

 

El concepto de esquema se puede definir como una estructura abstracta de conocimiento.

 

En este modelo, tan importante es el texto como el conocimiento previo del lector, ya que la lectura presupone un proceso de interacción o de influencia mutua entre el texto y el lector. Así el lector se enfrenta al texto de manera activa, ya que éste le creará expectativas y él realizará hipótesis de sentido. El proceso interactivo solicita por parte del lector el estar interactuando con el texto (la lectura no es una destreza pasiva, y en este modelo, el lector o lectora echa mano de todos sus conocimientos).

 

Como conclusión respecto a la utilidad de estos tres modelos, diremos que es el lector el que tiene que ser capaz de usar los tres enfoques según le ayuden a entender mejor el texto. Así necesitaremos poner en funcionamiento tres tipos de conocimiento: el lingüístico (gramática, vocabulario, grafía), el sociocultural (costumbres asociadas a determina-dos contextos o personas), del mundo y del tema (lo que uno espera ver en determinado espacio, por ejemplo, una esquela, una instancia, críticas de cine, etc.).

 

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ESTRATEGIAS DE LECTURA

Las estrategias de lectura intentan aumentar la eficacia lectora, sin embargo su uso es difícil de cuantificar, amén de que existen muchas presentaciones y divisiones de las mismas, por lo que es imposible abarcarlas todas aquí. Así que se seleccionaron las siguientes, que consideramos claras, prácticas y rigurosas.

 

Antes de leer podemos ayudarnos de las estrategias de prelectura. Para empezar, tras leer el título activaremos nuestros conocimientos previos sobre el tema. Seguidamente, es conveniente leer la introducción e identificar los temas claves que van a ser discutidos. Damos un salto al texto y nos vamos, si lo hay, al párrafo en el que se presenta la conclusión y lo leemos detenidamente. Ahora es el momento de echar un vistazo al texto, leemos la primera frase de cada uno de los párrafos que forman el cuerpo del texto para ver las ideas que se mencionan. En caso de que busquemos información específica, leemos detenidamente partes del texto.

Una vez dentro del texto, seleccionaremos las informaciones esenciales, contrastándolas con nuestros esquemas.

Un tema que preocupa a muchos y muchas es el del vocabulario desconocido. Por ello es vital tener a la mano un diccionario “salvador” que deberá utilizarse en la segunda lectura, de esta manera se tendrá que hacer hipótesis sobre el sentido de las palabras desconocidas durante la primera lectura.

 

Tengamos en cuenta que la memoria a corto plazo no almacena más de siete unidades de sentido, y si la interrumpimos para buscar una palabra, lo más probable es que se borre lo almacenado y tengamos que releer las últimas frases.

 

La lectora o el lector activo se implica en el texto anticipando contenidos, porque así acelera la construcción del sentido y su memorización.

 

Y finalmente, mencionaremos la inferencia como estrategia fundamental de la lectura. Inferir significa construir lo no dicho por el texto (implícito) a partir de lo dicho (explícito) y de los conocimientos previos. Cuantas más inferencias hagamos, más completa será la lectura.

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¿ERES UN LECTOR O LECTORA COMPETENTE?

¿Después de leer el título, te has parado un momento a pensar qué sabes del tema y has realizado hipótesis del contenido del texto?

¿Has entendido el texto? ¿Cuál es la idea principal? ¿Y las secundarias?

¿Puedes discernir las relaciones entre las ideas que trata el texto?

¿Qué estrategias de lectura has utilizado?

¿Sabías antes de empezar a leer qué es lo que querías del texto para así decidir cómo ibas a leerlo (echando un vistazo, seleccionando información, detalladamente)?

¿Has entendido los detalles que nos da el texto para apoyar las ideas principales?

¿Has reconocido la información que el texto implica pero que no aparece escrita?

¿Has identificado la estructura de la información en el texto?

¿Has identificado el lenguaje usado para mostrar la organización de las ideas?

¿Has reconocido recursos estilísticos como la ironía o la metáfora?

¿Te has fijado en la coherencia y cohesión del texto?

¿Después de leer el texto, ¿te has parado a reflexionar un momento sobre lo que has prendido?

¿Te ha gustado el texto? ¿Te ha interesado? ¿Por qué sí/no?

¿Crees que lo que es importante para el autor lo es para ti también? (puedes tener intereses dispares)

Por cierto, ¿Has mirado la(s) foto(s) antes de leer el texto? ¿Qué información te ha(n) dado?

¿Has aprendido vocabulario nuevo? ¿Cuál?

¿Qué conectores unen los párrafos?

¿Te parece que está bien escrito el texto? ¿Por qué?

¿Te has fijado en la longitud de las frases y en la puntuación?

 

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